La importancia de pertenecer
Por: Verónica Baltesar, Profesora de Educación Digital, Sec. CDMX

Hay momentos en los que una simple experiencia nos recuerda lo importante que es sentirnos parte de un grupo, una comunidad o un proyecto compartido. La pertenencia va mucho más allá de estar presente; implica ser visto, escuchado y valorado por quienes nos rodean.
Este sentimiento influye en nuestra identidad, relaciones y bienestar emocional, así como en nuestra capacidad de transformar los espacios en los que convivimos.
En este mundo que al parecer se desvanece dentro de la vida digital de nuestros alumnos en la secundaria y CCH, es fundamental regresar a sentirnos parte de algo mucho más grande y que va más allá de tener una buena conexión Wifi o datos suficientes para parecer que estamos dentro de una realidad alterna y muchas veces superficial.
No me malentiendas, creo en el poder de la tecnología para hacernos llegar a un lugar mejor, pero mientras eso sucede y logramos un equilibrio, pareciera que nuestros alumnos viven más tiempo dentro de la red que en la vida misma.
Es por esto que, para iniciar el ciclo escolar, ideamos el Muro de la calma. Inspirado en las teorías de la meditación activa (en la que no es necesario ser un monje o ir al Tibet para encontrar nuestro centro y momentos de serenidad), podemos trabajar con nuestras manos para enfocarnos en actividades repetitivas que nos den un momento de calma entre el bullicio cotidiano.

La propuesta fue simple, ver las ideas, encontrar inspiración en ellas y confiar en que no hay un camino erróneo, para cumplir la tarea.
El resultado mostró más que obras de arte, porque el arte termina revelando nuestro interior. Reveló a quien se comprometió con su proceso, a quien solo buscaba cumplir, a quien aportó lo mínimo por desinterés, y a quienes encontraron ese espacio de reconexión consciente.
Al final, lo verdaderamente valioso es saber que mi trabajo, mi contribución, mi persona, se suma a la de los demás y entre todos podemos generar algo mucho más grande, dando como resultado un sentido de pertenencia en la vida real, no solo con un like o una interacción digital dentro de un algoritmo que cree conocernos, pero que en realidad no tiene ni idea de quienes somos, lo que sentimos y lo que nos importa en realidad.
Si te dan ganas, te dejo aquí la presentación con las instrucciones y las ligas del Muro de la Calma, quizá también encuentres inspiración o un momento de serenidad y enfoque.

El Muro de la Calma nos recordó que, en medio de la prisa y la constante conexión digital, aún necesitamos espacios para detenernos, crear y reconocernos como parte de una comunidad.
Te invito a replicar esta experiencia y a crear nuevas oportunidades para que los estudiantes se reconozcan como parte de algo más grande que ellos mismos. Cuando cada contribución cuenta y encuentra un lugar dentro de una construcción colectiva, surge algo poderoso: la certeza de que pertenecemos.



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